Blogs & Noticias

Nuevo contenedor en Torres del Parque

Ese problema tiene nombre, y es la razón por la que esa bodega lleva años llena.

Hay una bodega en casi toda empresa mediana o grande donde se acumula lo mismo: uniformes del logo anterior, dotación de personal que ya no está, tallas que nadie pidió, lotes de un proveedor que cambió. Se guarda porque botarlo incomoda y donarlo tiene un problema.

Por qué la dotación no se puede simplemente donar

Un uniforme no es una camisa cualquiera: lleva el logo, el nombre o los colores de la organización. Y una prenda con identidad corporativa circulando sin control genera riesgos concretos:

  1. Suplantación. Alguien con el uniforme de tu empresa puede presentarse como parte de ella. En sectores con acceso a domicilios, instalaciones o clientes, esto deja de ser hipotético.
  2. Daño reputacional. La marca aparece en contextos que la organización no eligió ni controla.
  3. Problemas de seguridad. En empresas con control de acceso por uniforme, una prenda suelta es una credencial suelta.

Por eso la donación directa, que parece la salida más generosa, suele ser la que las áreas de seguridad y jurídica bloquean. Y así es como la dotación termina acumulada indefinidamente, que es el peor de los escenarios: ocupa espacio, no ayuda a nadie y tampoco se gestiona.

Destrucción de marca: qué es exactamente

Es el proceso mediante el cual una prenda con identidad corporativa se interviene para que no pueda volver a usarse como tal, antes de pasar a su destino final.

Lo importante es lo que ocurre después: destruir la marca no significa mandar la prenda al relleno sanitario. El material sigue teniendo rutas.

En RECUPERA CO, el textil que pasa por destrucción de marca se destina a coprocesamiento energético: se transforma para usarse en hornos cementeros, donde funciona a la vez como fuente de energía y como materia prima para la producción de cemento. El compromiso de esa ruta es concreto que ningún textil termine enterrado.

Todo el proceso se documenta con certificación y trazabilidad, que es lo que permite sustentarlo ante una auditoría interna, un cliente o una autoridad ambiental.

No toda la dotación necesita destruirse

Este es el punto donde la mayoría de las empresas sobredimensiona el problema, y donde se puede ahorrar dinero.

La dotación suele incluir prendas sin ninguna identificación: camisetas lisas, pantalones de trabajo, overoles sin logo, calzado de seguridad, chaquetas neutras. Ese material no requiere destrucción de marca y puede ir a reutilización, que es una ruta de mayor valor ambiental y menor costo.

De ahí que el primer paso sensato no sea cotizar la destrucción del lote completo, sino separarlo:

  • Con identidad visible (logo bordado o estampado, colores institucionales reconocibles): destrucción de marca.
  • Sin identidad y en buen estado: reutilización.
  • Sin identidad pero deteriorado: aprovechamiento del material.

Una separación básica hecha en la propia bodega puede cambiar de manera significativa el costo y el destino del lote.

El dato que explica por qué esto importa

En Colombia, el residuo textil posindustrial —el que se genera dentro de la industria— se aprovecha en un 86,7%. El posconsumo se pierde casi por completo: el 97,8% termina en disposición final o destino indeterminado.

La dotación corporativa cae en una zona intermedia que casi nadie mide. No es residuo de planta, pero tampoco llega del consumidor final: sale de una organización que sabe exactamente cuánta tiene y dónde está. Es, en la práctica, el residuo textil más fácil de gestionar bien de todo el sistema. Y sin embargo es el que lleva años en una bodega.

Cómo se hace en la práctica

  1. Inventario y pesaje. Cuántos kilos hay y qué proporción tiene identidad corporativa. Sin este dato no hay cotización posible ni meta que medir.
  2. Separación por ruta. Con identidad, sin identidad en buen estado, sin identidad deteriorado.
  3. Recolección. Se programa según el volumen y la ubicación.
  4. Gestión y certificación. Cada lote se procesa por su ruta y el proceso queda documentado.

 

Para una organización con rotación de personal, lo que conviene no es resolverlo una vez sino convertirlo en un proceso periódico. La dotación se acumula sola; la gestión, no.

Preguntas Frecuentes

¿Se puede donar la dotación si le quitamos el logo?

Depende de qué tan removible sea. Un logo bordado deja marca y la prenda sigue siendo identificable; un estampado retirado suele dejar rastro. Conviene evaluarlo caso por caso en lugar de asumir que descoser resuelve el riesgo.

¿Qué pasa con el calzado de seguridad?

Tiene su propia ruta de reparación y aprovechamiento, distinta a la de los textiles, porque combina materiales diferentes en una misma pieza.

¿Cuánto volumen se necesita para que valga la pena?

Depende del tipo de gestión y de la ubicación. Lo práctico es hacer el inventario primero: muchas empresas descubren que tienen bastante más de lo que creían.

¿Recibimos algún soporte del proceso?

Sí. En los servicios empresariales se entrega certificación de disposición final y aprovechamiento, con trazabilidad del material gestionado.

¿Y la dotación que todavía está en uso?

Vale la pena pensar en ella desde la compra. Prendas de mejor calidad duran más, y definir desde el inicio qué pasará con ellas al final evita que el problema se repita.

La bodega no se vacía sola

La dotación acumulada es un problema que casi nunca es urgente, y por eso lleva años sin resolverse. Pero es también el residuo textil que una organización tiene más controlado: sabe cuánto es, dónde está y de dónde salió.

Puedes escribirnos para evaluar la gestión de la dotación de tu empresa o conocer cómo funcionan nuestros servicios empresariales.

Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible — Estudio de Línea Base Textil Colombia (2025), año base 2021.

Transformemos juntos los residuos textiles en nuevas oportunidades

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *